La Asamblea de la Internet del Futuro

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En 2006, bajo el marco de los trabajos de la sociedad de la información europea, el Think-Thank EIFFEL considerando el contexto paneuropeo, global y de investigación buscó visualizar la forma bajo la cual la Comunidad Europea lograría evolucionar de la Internet a la “Sociedad del Futuro en Red”, es decir, la transición de la Internet en un periodo de 10 a 15 años. Uno de los hallazgos claves fue la necesidad de balancear la agenda de investigación hacia la Sociedad del Futuro en Red, actividades que expusieran más allá de sus límites a los sistemas existentes, manifestando también la necesidad de tomar riesgos permitiendo realizar investigaciones exploratorias, arriesgadas y soluciones radicales evitando los proyectos de corto plazo considerando que estos últimos sólo logran parches, incrementan la complejidad y deterioran el desempeño.

Resultaron dos recomendaciones de acciones principales: Incrementar la orquestación entre diferentes socios, la cual debería ser dirigida por la academia incorporando fuertes lazos con la industria; y enfocar esfuerzos a los estudios de arquitecturas alternativas que dieran paso a nuevas arquitecturas para la red Internet.

El Think-thank EIFFEL resaltó la tendencia histórica de la omisión de las cuestiones de política y gobernanza por parte de la comunidad tecnológica. En aquel tiempo se identificaba la falta de comprensión adecuada para manejar los conflictos de interés junto con las limitaciones legales y culturales. El alcance global de la red con localizaciones de servidores en diferentes jurisdicciones con legislaciones diferentes, incrementaría los conflictos de legislaciones y políticas en el futuro.

Para el grupo EIFFEL, fomentar las inversiones en el Internet del Futuro, requería reconocer el impacto sobre el desarrollo tecnológico de la retroalimentación de políticas, la gobernanza y la cadena de valor del diseño de negocios. Adicionalmente la política y gobernanza requerían actualizarse considerando la red global.

Por otra parte, debido a la ubicuidad y la capacidad pervasiva de las redes futuras en la vida cotidiana las cuestiones de las reglas, políticas y leyes juegan un papel relevante. Los cuerpos legislativos y ejecutivos enfrentarían dificultades para seguir el progreso hacia la sociedad en red. Enfrentando la variabilidad entre reglas nacionales, tentaciones de censura, gobernanza, intercepción legal de las telecomunicaciones, inspección gubernamental, gestión del espectro, licenciamiento de patentes, y estándares.

También señalaron que a pesar de la fuerte demanda por la privacidad y la seguridad, no existía conciencia sobre las cuestiones técnicas del anonimato y tampoco condiciones que incrementaran la privacidad. Se presentaban conflictos de intereses entre lo público y lo comercial, requiriéndose protección contra los fraudes personales a través de la liberación de información, esto último demandaba transparencia para aumentar la experiencia del usuario.

En 2006, a pesar que los medios digitales y las redes se encontraban lejos de compartir información, la cuestión legal del control sobre la información y la responsabilidad del uso legal de los recursos de la red no estaba clara. Por el contrario, el uso de servicios de encriptación en red y la confiabilidad de los medios se criminalizaban. Mientras algunos se enfocaban únicamente a los aspectos de arquitectura, algunos visualizaban el tratamiento de la infraestructura con el enfoque de propiedad, mantenimiento, regulación, legislación y autoridad ejecutiva. Otros enfatizaron el componente de servicio de la red futura y argumentaban los aspectos de costo, acceso, disponibilidad, confiabilidad, seguridad, privacidad y anonimato.

Por otra parte, emergían los conflictos de política para la planeación del espectro, especialmente con frecuencias compartidas entre el uso satelital y terrestre, su licenciamiento sin riesgo discriminatorio; la convergencia de servicios y la comunicación global demandaban una regulación internacional más allá de las fronteras de la Unión Europea.

En mayo de 2008, en la conferencia de Bled en Eslovenia se crea la Asamblea Europea para la Internet del Futuro. Fueron convocados investigadores europeos interesados en contribuir en la Internet del Futuro que se encontraban trabajando en el estado del arte. En dicha conferencia se firma la Declaración de Bled persiguiendo unir esfuerzos para mantener la competitividad de Europa en el mercado global.

En la conferencia de Bled, la Asamblea de la Internet del Futuro reconoce que la red de internet fue diseñada en los años 70’s con propósitos muy distintos a los escenarios y usos a los existentes. Las nuevas capas y tecnologías incorporadas expandían la Internet más allá del alcance imaginado. La incompatibilidad entre el diseño original de la Internet y su utilización en aquel momento limitaban su potencial. Se identificaron numerosos retos en la tecnología, los negocios, la sociedad y la gobernanza para que el desarrollo futuro del Internet fuese un soporte para la sociedad interconectada del mañana.

En aquel momento se adhirieron 150 proyectos en el estado del arte que pertenecían al FP7. Inicialmente se abarcaron 8 temas: La red del futuro; cómputo en la nube, servicios de internet e ingeniería de software avanzado; objetos de internet-conectados; TICs confiables; Redes de medios y Sistemas de búsqueda; consideraciones socio-económicas para la Internet del Futuro; dominios de aplicación del Internet del Futuro; Experimentación e Investigación de la Internet del Futuro, entre otros.

Se establecieron cuatro líneas de trabajo dirigidas a:

  1. La definición de visión, retos, escenarios y roadmaps para la investigación en Internet del Futuro.
  2. El desarrollo de principios pre-normativos, conceptos, diseño, arquitecturas, recomendaciones y especificaciones funcionales de los componentes e interfaces clave de la Internet del Futuro.
  3. El desarrollo y mantenimiento de un calendario de eventos consolidado.
  4. Gobernanza de la comunidad FIA orientada a un alto grado de coordinación e integración entre las acciones de las investigaciones sobre la Internet del Futuro; la mejora de la comunicación y colaboración entre las comunidades participantes; y el incremento en la visibilidad de los resultados de las investigaciones.

Se definieron seis actividades entre las que destacan:

  1. El desarrollo de sistemas, tecnologías y arquitecturas de la Internet del Futuro a través de grupos de trabajo y proyectos, que contribuyesen a estándares.
  2. Establecer colaboraciones internacionales con: Iniciativas similares en Japón, Corea y EUA entre otros países; iniciativas en participaciones público privadas y el foro de Internet de los países europeos miembros.
  3. La puesta en marcha y mantenimiento de un repositorio abierto de las posibles soluciones y experimentos de uso de amplia escala.