e-gobierno

El e-gob: Tendencias e Innovaciones de las TIC en la Administración Pública

En la actualidad, la gestión pública; la gobernanza, el gobierno, la prestación de servicios, la participación y rendición de cuentas, entre otras; toma relevancia con el uso y aprovechamiento de las TIC; donde la innovación, los cambios en modalidades de comunicación, medios y redes sociales, utilizan estas herramientas (Criado & Gil-García, 2013), como base de su desarrollo. En este marco, el enfoque socio-técnico y la perspectiva institucionalista, permiten una visión comprehensiva del fenómeno de la intersección entre las TIC y las administraciones públicas (lo que se ha denominado e-Gobierno, gobierno electrónico o gobierno digital).

En las últimas décadas, las tendencias en la gestión pública han sido sustentadas sobre diversas olas de cambio tecnológico, basadas generalmente en principios de eficiencia, participación y transparencia. La situación actual de la gestión pública se proyecta al advenimiento de una nueva ola de innovación tecnológica que transformará las oportunidades de las administraciones públicas, gracias a su coincidencia con unos valores asociados a la colaboración, la filosofía de la web 2.0 o el redescubrimiento del open government (y sus pilares de transparencia, participación y colaboración); Razón por la que la gestión pública se halla en un constante proceso de transformación, en busca de la creación de valor público, que se logra en la medida en que los proyectos sean capaces de solucionar problemas públicos concretos de una comunidad política específica (Criado. I. J. Op. Cit, p. 250).
Según (Fernández & González, 2018), para aprovechar las oportunidades de creación de valor público en la Administración pública se requiere promover procesos abiertos, interactivos y colaborativos con los usuarios a la hora de diseñar, implementar y evaluar nuevas políticas públicas, aprovechando todo el potencial de las TIC y el conocimiento de todos los actores de la cuádruple hélice .

En sus inicios la administración electrónica, gobierno electrónico o gobierno digital (Yildiz, 2007), se centró primeramente en resolver problemas internos de eficiencia o eficacia en línea con la teoría de la Nueva Gestión Pública (Homburg & Bekkers, 2005), así como la mejora de la relación con los actores del entorno mediante la creación de portales web y la prestación de servicios electrónicos con el fin de fortalecer la participación, transparencia y colaboración en un entorno abierto, siguiendo los postulados de la gobernanza pública.

En esta evolución y desde el 2010 con el advenimiento de la nueva ola de innovación tecnológica se desarrolla una nueva manera de entender la política, la administración pública y, por tanto, la gestión pública (Subirats, 2012); que basada en las transformaciones ligadas a la nueva generación de tecnologías y medios sociales, la filosofía de la web 2.0, la ética hacker (Himanen, 2002), los datos abiertos, la generalización de los principios y valores de la transparencia, participación y colaboración, estarían confluyendo para entender a la gestión pública entorno a un nuevo modelo de Estado abierto y unas administraciones públicas colaborativas ; llegando de esta manera a acuñar el término “digital era governance” para presentar ese nuevo enfoque en la gestión pública (Dunleavy, Margetts, Bastow, & Tinkler, 2007).

En consecuencia, según (Criado. Op. Cit., p. 250), se estaría sentando las bases para un nuevo movimiento denominado gobernanza pública inteligente (GPI), como siguiente fase en la evolución de la gestión pública contemporánea; fundamentada en nuevas capacidades organizativas, tecnologías sociales, nuevos valores horizontales de funcionamiento en el sector público abierto al entorno, con una orientación a la innovación; y al fortalecimiento de la relación entre administraciones públicas y ciudadanía.

De esta manera y, según (Noveck, 2015) la big data, las plataformas de redes sociales, los sensores y herramientas de escucha activa, permiten disponer de una gestión pública que utiliza procesos de gobierno inteligentes “smart governance” (Ibídem, p. 4); y que a través de los portales webs de transparencia, la interrelación continua con la ciudadanía, la trazabilidad, los entornos digitales, las comunidades de aprendizaje y la innovación social puesta en práctica en la solución de problemas públicos; se hace colectiva.

En este sentido, el nuevo rumbo de la gestión pública contemporánea se basada en el concepto “Smart”, que ha sido aplicado a las ciudades, pero que ahora alcanza al Estado y se concreta también en gobiernos y administraciones públicas (Gil-García & Aldama-Alda, 2013); con espacios más abiertos y colaborativos, donde la innovación pública es la esencia de este modelo. Cabe indicar que este planteamiento “Smart” se encuentra en construcción; y es una nueva manera de entender la gestión pública desde una perspectiva pluralista, que alienta a las administraciones públicas a pensar en nuevas estrategias para gestionar sus procesos internos e innovar la relación con la ciudadanía.

Adicionalmente cabe señalara que este planteamiento de la gestión pública inteligente GPI, se nutre de un ecosistema de ciencia e innovación abierta donde se sitúa a las personas en el centro, de manera que la implicación de la ciudadanía en la gestión pública resulta imprescindible en el cambio hacia un buen gobierno de lo público (Criado, 2016), que complemente las innovaciones tecnológicas y económicas más tradicionales (Hämäläinen & Heiskala, 2007). Por esta razón, la Administración pública necesita desarrollar innovaciones en colaboración con los otros actores de la cuádruple hélice, es decir, universidades y agentes de investigación e innovación, empresas y ciudadanía.

Finalmente y teniendo en cuenta a un entorno rápidamente cambiante, con múltiples interacciones y ante una sociedad con retos cada vez más complejos; y ante las nuevas oportunidades que generan las TIC, desde el e-gobierno, pasando por el gobierno abierto, el gobierno inteligente (smart governance y el e-governance) hasta llegar al movimiento de innovación y ciencia abiertas, resaltan los espacios de innovación colaborativa como los “living labs, laboratorios ciudadanos o espacios de fabricación digital, que ponen a disposición de la ciudadanía, las empresas y las administraciones públicas espacios de experimentación en los que se trabaja con metodologías de innovación abierta y colaborativa y que permiten abordar, por lo tanto, retos sociales complejos y plantear, desarrollar y contrastar soluciones innovadoras. Estos espacios tienen un gran potencial para reforzar las redes de colaboración y de transmisión de conocimiento en el territorio y generar nuevos vínculos entre los actores de la cuádruple hélice” (Fernández & González. Op. Cit., p. 23).

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